En numerosas oportunidades he tenido la sensación de que la realidad está en otro lugar, quizás tan lejano como el Paraíso o el Infierno. La realidad en nuestro país es una suerte de promesa, algo que nunca hemos llegado a dar asiento.
Cuando conversamos acerca de la realidad social venezolana, siempre sentimos que dejamos de decir algo, siempre queda la sensación entre la garganta y la sien, de que algo quedó silenciado y que permanecerá asfixiado, en esa mezcla respiratoria y craneal, largo rato. No queremos perder las esperanzas, no queremos creer que nuestro país sea víctima del pensamiento causal una vez más, como cada día.
Circulan en nuestro entorno las explicaciones más dispares - y disparatadas - de por qué, cómo, cuándo - e incluso dónde - se fue el país al carajo. Nuestra falta de compromiso con nuestro tiempo es insostenible, la falta de sostenibilidad de palabras añejas, fundamentadas en los viejos mitos de la corrupción, de la viveza, el cortoplacismo, la naturaleza misma de nuestra "ciudadanía" y quien sabe que otro mal insuperable por nosotros mismos.
Nuestro mundo está al borde y está al borde desde hace décadas. Hace unos 50 años Córtazar decía en Rayuela, que el mundo, la realidad, el universo todo, perdía solidez. Aún hoy, sentimos que nuestro mundo está rayando en el límite de todo y que a la humanidad no le queda mucho tiempo. Sentimos que nuestras luchas no prosperarán por mucho tiempo, que si obtenemos resultados serán llevados por algún terremoto, inundación o alguna otra muestra de que el comportamiento de la humanidad como un todo ha sido deplorable para con la naturaleza.
Y en este contexto, nuestra capacidad para la preocupación es tan amplia, que lidiamos con nuestros asuntos locales. El ejercicio de la actividad política mediante el voto, nos preocupa nuevamente, luego de unos 8 años consecutivos con más elecciones que navidades. Y el hastío, el miedo, la angustia, la rabia, la esperanza, la alegría, el sopor, la desesperanza, nos encantan de nuevo con sus vaivenes y deslices.
Sin embargo, ahora cuando la claridad es más necesaria, cuando el razonamiento agudo y el debate es indispensable para el futuro como una sola nación, se palpa con dureza que es cierto aquello de que somos más un pedazo de tierra con millones de personas encima, que un país.
Ejerceremos el voto el día domingo, espero que abundantemente, espero que con criterio. Deseo que entendiendo, que las leyes y las constituciones en este país, nunca han hecho nada por nadie que no sean los más poderosos de turno. A aquellos que gozan de ese poder mis saludos y mis consideraciones. Lo triste del poder, es que cuando más personas creen y aprecian más tu palabra, cuando la felicidad de millones de personas está tan vinculada a lo que puedas decirles, es cuando más difícil se hace que el poderoso sea honesto con su gente.
Si existiera alguien que opinara igual que toda la gente que aprecia estaría loco. Si alguien obedeciera ciegamente a toda la gente que admira, a alguien le quedaría mal.
¿Cuándo dejaremos de tener padres manipuladores, para empezar a tener política?
Espero que pronto.
jueves, noviembre 29, 2007
martes, noviembre 06, 2007
La cruz, es sumamente conocida por nosotros. Su diversidad de sentidos es fascinante y hoy me confronta con una inquietud que toca puntos desde el pensamiento occidental hasta el misticismo afrocaribeño. Vayamos por partes, de todas todas, procuraré ser lo menos estructurado posible, porque estoy comprometido con su disfrute, más que con una didáctica medieval: está demostrado que entre neurona y neurona no hay bullets y la sinapsis no es una flecha de pogüer point.
Por un lado el peso, un peso que se lleva a cuestas, nazarenamente, purificadoramente, puede entenderse como cruz, independientemente de que una suegra tenga forma más bien de barril. O el típico caso del trabajo, las deudas, las angustias del día a día, la inseguridad, el hambre o el miedo... Cuando no tenemos una figura para definir nuestra pesar, se nos marca una X en el espíritu y se tuerce poco a poco, hasta alargarse una de las líneas, separarse levemente entre sí y terminar con la clásica forma de cruz...
Es un peso, sin embargo, dignificante, un castigo purificador por un delito nunca cometido, una culpa expiada por otros, un sacrificio noble en nombre de los más altos principios. Instrumento de la crueldad pagana, artefacto de demostración de poder estatal, ejemplo para los delincuentes en potencia -todo ciudadano es un delincuente en potencia- espectáculo sádico sangriento y vil. La cruz reduce el bien y el mal en dos líneas rectas perpendiculares que se atraviesan y construyen un diagrama con cuatro cuadrantes: Castigo, Culpa, Purificación y Crueldad.
Claro, eso cuando creemos en el Bien y el Mal. El Vodoo caribeño utiliza la cruz ampliamente en su iconografía mística. Entre los sacrificios rituales, las especias y las velas, el misterioso credo Vodoo coloca numerosas cruces cristianas, haciendo alarde no solo de un sincretismo poderoso, sino de un pragmatismo místico y simbólico: la cruz como encrucijada.
Es así, como la encrucijada es entendida en el Vodoo como uno de los elementos clave de su comprensión del mundo espiritual y humano. Una ética de decisiones y opciones, más que de culpas y sacrificios. Así, esta mitificada y muchas veces vapuleada forma de entender el mundo, ofrece una comprensión distinta de la cruz y sobre todo, de como establecer la ética. Confronta directamente la ética a posteriori del bien y del mal con una a priori de alternativas y encrucijadas.
La vida puede ser un camino o bien puede ser una cruz. ¡Llévátelo papá!
Por un lado el peso, un peso que se lleva a cuestas, nazarenamente, purificadoramente, puede entenderse como cruz, independientemente de que una suegra tenga forma más bien de barril. O el típico caso del trabajo, las deudas, las angustias del día a día, la inseguridad, el hambre o el miedo... Cuando no tenemos una figura para definir nuestra pesar, se nos marca una X en el espíritu y se tuerce poco a poco, hasta alargarse una de las líneas, separarse levemente entre sí y terminar con la clásica forma de cruz...
Es un peso, sin embargo, dignificante, un castigo purificador por un delito nunca cometido, una culpa expiada por otros, un sacrificio noble en nombre de los más altos principios. Instrumento de la crueldad pagana, artefacto de demostración de poder estatal, ejemplo para los delincuentes en potencia -todo ciudadano es un delincuente en potencia- espectáculo sádico sangriento y vil. La cruz reduce el bien y el mal en dos líneas rectas perpendiculares que se atraviesan y construyen un diagrama con cuatro cuadrantes: Castigo, Culpa, Purificación y Crueldad.
Claro, eso cuando creemos en el Bien y el Mal. El Vodoo caribeño utiliza la cruz ampliamente en su iconografía mística. Entre los sacrificios rituales, las especias y las velas, el misterioso credo Vodoo coloca numerosas cruces cristianas, haciendo alarde no solo de un sincretismo poderoso, sino de un pragmatismo místico y simbólico: la cruz como encrucijada.
Es así, como la encrucijada es entendida en el Vodoo como uno de los elementos clave de su comprensión del mundo espiritual y humano. Una ética de decisiones y opciones, más que de culpas y sacrificios. Así, esta mitificada y muchas veces vapuleada forma de entender el mundo, ofrece una comprensión distinta de la cruz y sobre todo, de como establecer la ética. Confronta directamente la ética a posteriori del bien y del mal con una a priori de alternativas y encrucijadas.
La vida puede ser un camino o bien puede ser una cruz. ¡Llévátelo papá!
sábado, octubre 20, 2007
A veces me pregunto cosas sin respuesta solo por diversión. Supongo que muchas de mis estimadas e invisibles lectoras - y lectores - lo han hecho previamente solamente para hacerse un poco de daño sanamente distribuido.
La situación que se presenta hoy, luego de mucho tiempo, es la culpa. Una de las fuerzas sociales más interesantes de la historia, acompañando el pensamiento judeocristiano por más de 5000 años. Esta fuerza, vapuleada por Nietzsche como el obstáculo elemental impuesto sobre las voluntades de saber y de poder, me ha asestado un duro golpe.
Bien lo decía nuestro incomprendido alemán, el alcohol, la droga europea occidental por excelencia, da cuenta de la necesidad de las sociedades occidentales de huir de su conciencia. Precisamente, no solo de su conciencia moral, que frena las voluntades que dan vida al ser humano, sino también de la conciencia más elemental, aquella que tiene contacto con los asuntos más elementales de la vida humana.
Porque hemos de admitir, desde hace rato, a nuestras mentes les cuesta soportar la banalidad de los males cotidianos.
La situación que se presenta hoy, luego de mucho tiempo, es la culpa. Una de las fuerzas sociales más interesantes de la historia, acompañando el pensamiento judeocristiano por más de 5000 años. Esta fuerza, vapuleada por Nietzsche como el obstáculo elemental impuesto sobre las voluntades de saber y de poder, me ha asestado un duro golpe.
Bien lo decía nuestro incomprendido alemán, el alcohol, la droga europea occidental por excelencia, da cuenta de la necesidad de las sociedades occidentales de huir de su conciencia. Precisamente, no solo de su conciencia moral, que frena las voluntades que dan vida al ser humano, sino también de la conciencia más elemental, aquella que tiene contacto con los asuntos más elementales de la vida humana.
Porque hemos de admitir, desde hace rato, a nuestras mentes les cuesta soportar la banalidad de los males cotidianos.
martes, octubre 09, 2007
Habiendo experimentado otra capital latinoamericana muy fugazmente, volver ha reconfigurado y consolidado buena parte de mi experiencia caraqueña. Este odio profundo hacia lo que somos, este desprecio inaudito hacia lo que aspiramos, este saber lo que podemos/debemos hacer y querer exactamente lo contrario o viceversa. Esta velocidad ajustada de agua a presión... Eso y la variedad gastronómica, no lo hay en Buenos Aires. Muy buena la carne, la pizza y la pasta. Pero dificilmente haya algo más, al menos tan visible y accesible como en Caracas. Y no solo contrasta lo visible/invisible -según corresponda- y accesible de la variedad gastronómica, sino tambièn el odio, el desprecio y la hostilidad.
Me pregunto consistentemente: ¿Por qué le tenemos tanta arrechera a nuestra ciudad? ¿Por qué nos odiamos tanto?
Difícilmente logre dar con un respuesta certera o alguna que sea distinta de los libros de moda de la editorial urano. Pero lo intento, sí que lo intento... y he aquí lo que se me ocurre: Secretamente... muy secretamente... Cada vez que damos la espalda a un niño que nos pide dinero para comer, cada vez que un cornetazo infame nos despega del asfalto mientras cruzamos un paso peatonal atestado de gente que nos esquiva mientras la esquivamos; cada vez que cruzamos miradas hostilmente con alguien en medio de la penumbra nocturna, pensando que puede ser un agresor mientras el otro piensa lo mismo; cada vez que la peste de la esquina llena de basura desparramada proyecta desde nuestras entrañas un gesto de asco... Una y cada una de esas ocasiones, en secreto sabemos - o sentimos - que nosotros somos parte de ese olor, parte de ese ruido, parte de esa miseria. De hecho, a veces, sentimos que es nuestra culpa.
Caracas, con sus desgracias, con sus olores y sus ruidos, nos estremece. Nos susurra en secreto el terror de sus distracciones que arrancan centenares de vidas cada mes. Nos grita que somos parte de sus maldades y nos abraza en sus pecados más banales para hacernos sentir mejor.
Lo hablamos, lo decimos y lo repetimos. Y seguimos aquí, siendo parte de esto, perpetuando y agudizando esto, pensando que no podemos hacer nada para cambiarlo y haciendo todo lo posible porque Caracas siga siendo lo que es y sea cada vez más ella.
Pero en fin, tenemos variedad gastronómica, eso sí. Aparte, esto no es muy distinto de lo que dicen los libros de moda...
Me pregunto consistentemente: ¿Por qué le tenemos tanta arrechera a nuestra ciudad? ¿Por qué nos odiamos tanto?
Difícilmente logre dar con un respuesta certera o alguna que sea distinta de los libros de moda de la editorial urano. Pero lo intento, sí que lo intento... y he aquí lo que se me ocurre: Secretamente... muy secretamente... Cada vez que damos la espalda a un niño que nos pide dinero para comer, cada vez que un cornetazo infame nos despega del asfalto mientras cruzamos un paso peatonal atestado de gente que nos esquiva mientras la esquivamos; cada vez que cruzamos miradas hostilmente con alguien en medio de la penumbra nocturna, pensando que puede ser un agresor mientras el otro piensa lo mismo; cada vez que la peste de la esquina llena de basura desparramada proyecta desde nuestras entrañas un gesto de asco... Una y cada una de esas ocasiones, en secreto sabemos - o sentimos - que nosotros somos parte de ese olor, parte de ese ruido, parte de esa miseria. De hecho, a veces, sentimos que es nuestra culpa.
Caracas, con sus desgracias, con sus olores y sus ruidos, nos estremece. Nos susurra en secreto el terror de sus distracciones que arrancan centenares de vidas cada mes. Nos grita que somos parte de sus maldades y nos abraza en sus pecados más banales para hacernos sentir mejor.
Lo hablamos, lo decimos y lo repetimos. Y seguimos aquí, siendo parte de esto, perpetuando y agudizando esto, pensando que no podemos hacer nada para cambiarlo y haciendo todo lo posible porque Caracas siga siendo lo que es y sea cada vez más ella.
Pero en fin, tenemos variedad gastronómica, eso sí. Aparte, esto no es muy distinto de lo que dicen los libros de moda...
domingo, septiembre 23, 2007
Partiendo a la tierra ícono de los dilemas, al norte de la patagonia, al sur del sur, a la tierra del flaco Menotti y del calculador Bilardo. La pampa infinita, la distancia cegadora, el acento cantao, tierra de tango, alfajores, dulce de leche y discusiones acerca de Maradona.
Una semana por allá y veremos que ocurre. Estaré reportando de nuevo de vuelta, con suerte, varias cosas divertidas. Por ahora, el nervio me deja casi en silencio.
Hasta pronto!
Una semana por allá y veremos que ocurre. Estaré reportando de nuevo de vuelta, con suerte, varias cosas divertidas. Por ahora, el nervio me deja casi en silencio.
Hasta pronto!
miércoles, septiembre 05, 2007
Hace poco más de un siglo, el prolijo Max Weber sentenció de manera rotunda uno de los usos más sofisticados del Estado: el monopolio de la violencia. El Estado, se constituye en los siglos XIX y XX en el Administrador por excelencia del daño, el secuestro, el encierro, el asesinato, el robo. Por ende, lo hace con sutileza, con leyes, con funcionarios, con agentes entrenados para hacerlo de la mejor manera.
Sin embargo, tal monopolio es perfectamente discutible. Nuestros casos latinoamericanos son claros y visibles. ¿Cuál es el Estado en nuestras ciudades? ¿Quién tiene el monopolio de la violencia?. Yo diría, que nuestra Latinoamérica se rige por un sistema de libre mercado de violencia, con alta rentabilidad y muy pocas restricciones efectivas para el mercado. Pero hay un monopolio que nuestros Estados maconderos han ido construyendo, poco a poco: el monopolio de la Improvisación.
Nuestros Estados crecen, se solidifican, burocratizan cada aspecto de nuestro ser, de nuestra actividad por una razón sencilla. No se trata de vigilancia y opresión, no es cualquier totalitarismo - ni de zurda, ni de derecha - es, sobretodo, la construcción de un monopolio sólido e indisoluble. Nuestros Estados nos apuntan con su enorme dedo y nos dicen - en voz gruesa y sonora, porque es obvio que así debe hablar un Estado, con mayúscula y monopolios - "El único que improvisa en esta vaina soy YO". Y caput, no más, plam-plam-zam se acabó. No hay posibilidad de improvisar ante el Estado. Ni el crimen, ni la ciudadanía, ni el Estado mismo en su carne caminante que son sus empleados pueden escapar de tan sencilla sentencia.
Sin embargo, tal monopolio es perfectamente discutible. Nuestros casos latinoamericanos son claros y visibles. ¿Cuál es el Estado en nuestras ciudades? ¿Quién tiene el monopolio de la violencia?. Yo diría, que nuestra Latinoamérica se rige por un sistema de libre mercado de violencia, con alta rentabilidad y muy pocas restricciones efectivas para el mercado. Pero hay un monopolio que nuestros Estados maconderos han ido construyendo, poco a poco: el monopolio de la Improvisación.
Nuestros Estados crecen, se solidifican, burocratizan cada aspecto de nuestro ser, de nuestra actividad por una razón sencilla. No se trata de vigilancia y opresión, no es cualquier totalitarismo - ni de zurda, ni de derecha - es, sobretodo, la construcción de un monopolio sólido e indisoluble. Nuestros Estados nos apuntan con su enorme dedo y nos dicen - en voz gruesa y sonora, porque es obvio que así debe hablar un Estado, con mayúscula y monopolios - "El único que improvisa en esta vaina soy YO". Y caput, no más, plam-plam-zam se acabó. No hay posibilidad de improvisar ante el Estado. Ni el crimen, ni la ciudadanía, ni el Estado mismo en su carne caminante que son sus empleados pueden escapar de tan sencilla sentencia.
viernes, agosto 24, 2007
Agentes extranjeros de inteligencia, conspiraciones, asesinatos designados para ser ejecutados por profesionales europeos. Asuntos de Guerra Fría. A veces me pregunto si las modas son lo suficientemente fuertes para mover el mundo entero y trastocar hasta el mismo valor de la vida humana. Varias veces me he respondido a mí mismo que sí.
Los ochenta, años de Lavoe con KGB, Irán, Transformers y GIJOE's, han vuelto. Sin KGB, sin Lavoe y sin GIJOE's - por lo menos no los de juguete - pero definitivamente hay una onda retro ochentosa que parece haber comenzado con la ropa y ahora alcanza los mismos estratos de la geopolítica internacional.
La dinámica del poderío soviético con redes de micropoderes implantados alrededor del mundo ha sido abandonado por... una red de micropoderes autonómos e independientes que realizan ataques sin discriminar el orden de los mundos - a veces le toca al primero, a veces al tercero, pero siempre matan gente -.
Otra red de poderes distinta asume la posición de ser, quienes en medio de este desbarajuste de pantalones tubito, lidere los micropoderes, o por lo menos, sea su rostro legítimo - y ahí es donde entramos nosotros -
Irán con sus metales verde brillante enriquecidos que dan luz y sirven para hacer bombas ultradestructivasmalvadas, Corea del Norte, Cuba, China y... Venezuela (en los 80 conocida como el Secreto mejor guardado del Caribe) son un grupo de países que en medio de la onda 80tosa de meter todo en un pote para mezclarlo y de allí sacar un modelo de corbata, son reconocidos hoy día como agentes de riesgo para la integridad global de la dinámica política internacional.
Y esto, simplemente por tejer una red - de billetico en billetico, mira que es complicado - de colaboradores junto con otros países que nunca son tomados en cuenta. De ahí, que ahora hay chavistas en muchas, pero MUCHAS partes del mundo.
Yo, por ejemplo, tengo una amiga chavista argentina. Y ustedes dirán que es obvio de por qué, pero no señores amigos míos, a ella no le gusta Kirchner.... Le gusta Chávez. Así de simple.
Pero más allá de esas cosas, las-opiniones-desde-afuera-no-tienen- ningún-valor-porque-ella- no-está-viviendo-esta-desgracia-y-ojalá-que... y claro-que-sí-está-bien- porque-las-misiones- y-es- muy- simpático-folklorico-es-una maravilla y todos los puntos de vista divergentes y especializados profusos en este país maravilloso (conocido en los 80 como el Secreto mejor guardado del Caribe), tengo algo importante que decir: han vuelto las mallas de gimnasio. Si la vaina empezó por colores de labiales y ya Irán es un peligro, lo de las mallas debería preocupar.
Definitivamente, los 80 han vuelto. Solo espero, que las cosas vayan mejor que la última vez (Aunque Rocky me gustó)
Los ochenta, años de Lavoe con KGB, Irán, Transformers y GIJOE's, han vuelto. Sin KGB, sin Lavoe y sin GIJOE's - por lo menos no los de juguete - pero definitivamente hay una onda retro ochentosa que parece haber comenzado con la ropa y ahora alcanza los mismos estratos de la geopolítica internacional.
La dinámica del poderío soviético con redes de micropoderes implantados alrededor del mundo ha sido abandonado por... una red de micropoderes autonómos e independientes que realizan ataques sin discriminar el orden de los mundos - a veces le toca al primero, a veces al tercero, pero siempre matan gente -.
Otra red de poderes distinta asume la posición de ser, quienes en medio de este desbarajuste de pantalones tubito, lidere los micropoderes, o por lo menos, sea su rostro legítimo - y ahí es donde entramos nosotros -
Irán con sus metales verde brillante enriquecidos que dan luz y sirven para hacer bombas ultradestructivasmalvadas, Corea del Norte, Cuba, China y... Venezuela (en los 80 conocida como el Secreto mejor guardado del Caribe) son un grupo de países que en medio de la onda 80tosa de meter todo en un pote para mezclarlo y de allí sacar un modelo de corbata, son reconocidos hoy día como agentes de riesgo para la integridad global de la dinámica política internacional.
Y esto, simplemente por tejer una red - de billetico en billetico, mira que es complicado - de colaboradores junto con otros países que nunca son tomados en cuenta. De ahí, que ahora hay chavistas en muchas, pero MUCHAS partes del mundo.
Yo, por ejemplo, tengo una amiga chavista argentina. Y ustedes dirán que es obvio de por qué, pero no señores amigos míos, a ella no le gusta Kirchner.... Le gusta Chávez. Así de simple.
Pero más allá de esas cosas, las-opiniones-desde-afuera-no-tienen- ningún-valor-porque-ella- no-está-viviendo-esta-desgracia-y-ojalá-que... y claro-que-sí-está-bien- porque-las-misiones- y-es- muy- simpático-folklorico-es-una maravilla y todos los puntos de vista divergentes y especializados profusos en este país maravilloso (conocido en los 80 como el Secreto mejor guardado del Caribe), tengo algo importante que decir: han vuelto las mallas de gimnasio. Si la vaina empezó por colores de labiales y ya Irán es un peligro, lo de las mallas debería preocupar.
Definitivamente, los 80 han vuelto. Solo espero, que las cosas vayan mejor que la última vez (Aunque Rocky me gustó)
domingo, agosto 12, 2007
El viernes se me confrontó con una pregunta curiosa: ¿Cómo confrontas el Síndrome Pre Menstrual? Y sí, aquellos y aquellas que me conocen desde hace algún tiempo tienen un conocimiento precognitivo de mis métodos, al igual que yo hasta que me obligan a razonar y exponerlos. Es como ser una patilla, que se cree exclusivamente verde hasta que le forzan a mostrar su interior rojo.
Pero queda claro, que paso por paso, esta pregunta puede ser respondida, sin dejar demasiados espacios vacíos:
- Si caminando por la noche caraqueña, terminas desorientado y solitario, en medio de una larga avenida oscura y ves a lo lejos un grupo de unos quince hombres, con armas de fuego que resplandecen en sus cintos y sus manos. ¿Qué harías? ¿Confrontar?
- La confrontación o el enfrentamiento directo son para enemigos derrotables, no para fenómenos ni eventos naturales (Sorry Bolívar, no voy a hacer que me obedezca)
- Ante los enemigos invencibles y los eventos naturales existen varias alternativas, de las cuales, la más efectiva siempre ha sido huir. El punto es lograr una huida efectiva.
- Volverse invisible: fuentes confiables plantean que si uno es capaz de repertirse a s
í mismo su propia invisibilidad, es capaz de convencer a su inconciente y por ende al inconciente colectivo, con lo cual, se vuelve, invisible, así sea por unos minutos. Extraordinariamente efectivo contra depredadores.
- El mundo de la emotividad menstrual merece varias respuestas, pero una de las más sanas es tomar el traje de luces metafórico, arropar el antebrazo con la manga, tomar los banderines con decisión y coraje. Porque a la muerte no se le ve a los ojos, pero tampoco se le huye, se le sortea, se le arrodilla para encantarla y se le observa luego de pie, mientras come el polvo. O mejor un chocolate, porque el polvo no les gusta mucho
- Lo último y vital: el síndrome pre menstrual, aparte de ser algo de lo que se puede hacer gracia por un rato, es un mito. Es como el sereno. Así que niñas, supérenlo, el hecho de que las mujeres sean las únicas que pasen por eso no quiere decir que sea malo, mucho menos un síndrome.
Estamos en una época en que todo lo vinculado con la fertilidad femenida ha sido asociado a algo patológico. Los síntomas de la fertilidad, como si fuese una enfermedad que hay que controlar, curar, eliminar.
En algún momento, las mujeres eran admiradas por ser fértiles. Ahora, si se molestan por algo se les interrumpe con: ¿Qué pasó? ¿Tienes la regla?
Vaya... hay triunfos de triunfos, pero esto es una victoria que casi llega a derrota. Es como fumar la pipa, por la parte gorda.
miércoles, agosto 08, 2007
Ayer fui a ver Transformers. Y de verdad es una experiencia que remueve la infancia. Quizás no sea la experiencia de quienes estaban muy grandes para el momento en que los de mi generación la vieron, o muy pequeños. Pero para nosotros, es una película que moviliza las dicotomías más sencillas. El valor o el miedo, el aprecio a la libertad o el resguardo en la fuerza bruta, el bien vs. el mal, etc.Por supuesto que tiene su dosis de megalomanía yankee - quien puede negarlo - pero ese tipo de cosas es mejor filtrarlas y disfrutar. Otros dirán que la violencia justificada por los fines se muestra claramente en la película, de la misma forma que una versión de una violencia descomunal que no genera daños en los humanos.
Y digamos que, estoy de acuerdo. Que hay violencia en la película y está mal que se proponga que nuestros estándares morales están autorizados a utilizarlos, pero los que difieran de nuestros estándares no. Muy bien, muy bien, concuerdo, lo admito.
Que el discurso de los Autobots es abiertamente pro yankee porque defienden la libertad de los seres vivientes... pues bien, de ser así, abrían muchos pro yankee en el mundo sin saberlo, solo porque hablan de libertad. Ningún valor es propiedad de nadie, ni el cooperativismo es de Chávez, ni la libertad de Bush. No sé de que forma se ha llegado a ese razonamiento, ni como llegamos a esto en este blog, pero a nadie que le importe una exposición ordenada de ideas leería esto.
En fin, las pipas no carecen de defectos, ni siquiera las que carecen de identidad - como la de Magritte, que ha tenido muchos problemas.
domingo, agosto 05, 2007
Me encontré con este add-on de firefox que sirve para ir un poco más allá en las interconexiones textuales de la internet y la blogosfera. Lo cual me parece interesante y divertido. He aquí una muestra sencilla de lo que se puede hacer, con créditos respetados de por medio
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¡Saludos! Luego de más de año y media de ausencias, el movimiento contrasurrealista anacrónico y metalizado de este blog vuelve en sí. La resaca ha sido larga, porque la lucha y la fiesta lo ha sido también.
Anoche fui a Queridas Psicóticas, de José Rafael Briceño. Y como soy una rata, fui a la clausura, así que no les sirve de nada que les diga que me gustó. Es una pieza de otro orden muy distinto a lo que conversábamos hace más de un año respecto a Dostoievsky y el TET, pero es una obra entretenida, que no afecta lo más entero de nuestros espíritus pero hace reír. Y la risa, está muy subestimada, a veces, industrializada.
Pero ni modo, el asunto es así, digamos que la espontaneidad de las actuaciones es envidiable si lo comparamos con el histrionismo exagerado y anacrónico que permanece aún en varias salas importantes de nuestro país. Adicionalmente, la historia es bastante creíble y muestra que la cercanía de una historia no requiere de lágrimas ni sangre. Asunto en el cual creía hasta hace bastante poco.
En fin, en unas 3 semanas vuelve, así que si les gusta una representación de lo mundano que los haga reír pueden ir, si son como uno de los otros lados de mi yo, que sólo tolera que un texto se le acerque húmedo de fluidos corporales varios (sangre, sudor, lágrimas, sem...) entonces no vayan.
Anoche fui a Queridas Psicóticas, de José Rafael Briceño. Y como soy una rata, fui a la clausura, así que no les sirve de nada que les diga que me gustó. Es una pieza de otro orden muy distinto a lo que conversábamos hace más de un año respecto a Dostoievsky y el TET, pero es una obra entretenida, que no afecta lo más entero de nuestros espíritus pero hace reír. Y la risa, está muy subestimada, a veces, industrializada.
Pero ni modo, el asunto es así, digamos que la espontaneidad de las actuaciones es envidiable si lo comparamos con el histrionismo exagerado y anacrónico que permanece aún en varias salas importantes de nuestro país. Adicionalmente, la historia es bastante creíble y muestra que la cercanía de una historia no requiere de lágrimas ni sangre. Asunto en el cual creía hasta hace bastante poco.
En fin, en unas 3 semanas vuelve, así que si les gusta una representación de lo mundano que los haga reír pueden ir, si son como uno de los otros lados de mi yo, que sólo tolera que un texto se le acerque húmedo de fluidos corporales varios (sangre, sudor, lágrimas, sem...) entonces no vayan.
domingo, enero 22, 2006
Y finalmente las leyes de la naturaleza y otros eventos desconocidos - o controvertidos - nos han postergado lo de Spencer Tunick. Hasta el 19 de marzo habrá que esperar.
Bueno, hay una frase que resuelve el conflicto emocional con facilidad, hace varios años experimenté la liberación del Mantra Candelaria:
EL COÑO 'E LA MADRE NO JODAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!
Nos vemos - ojalá que desnudos.
Bueno, hay una frase que resuelve el conflicto emocional con facilidad, hace varios años experimenté la liberación del Mantra Candelaria:
EL COÑO 'E LA MADRE NO JODAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!
Nos vemos - ojalá que desnudos.
viernes, enero 13, 2006
Desde hace ya algunos años considero que una de las pocas cosas a la que le doy verdadera importancia es a la desnudez. Y sobre ello nunca he elaborado demasiado ni pienso hacerlo. Me gusta desnudarme, me gusta como se ve la gente desnuda y me tripea que la gente esté cómoda desnuda. El desnudo es, a mi entender, una visión del mundo y de la existencia, una forma de entenderse y de entender al otro.
Gracias a los poderes celestiales, un tipo poderoso tiene una idea similar a la mía, solo que la tuvo primero, es talentoso y extranjero, todas cosas estas que lo hacen notablemente más poderoso que yo. Me refiero a Spencer Tunick.
En breve, el 29 de enero, en alguna locación de Caracas, una multitud de más de mil personas va a posar desnuda. Entre ellos voy a estar yo. Quien quiera acompañarme, o simplemente tripearse la rumba del único movimiento político que vale la pena (el nudismo) ingresen en la página: http://www.maccsi-tunick.com.ve
En esa página encontrarán la información correspondiente.
Gracias a los poderes celestiales, un tipo poderoso tiene una idea similar a la mía, solo que la tuvo primero, es talentoso y extranjero, todas cosas estas que lo hacen notablemente más poderoso que yo. Me refiero a Spencer Tunick.
En breve, el 29 de enero, en alguna locación de Caracas, una multitud de más de mil personas va a posar desnuda. Entre ellos voy a estar yo. Quien quiera acompañarme, o simplemente tripearse la rumba del único movimiento político que vale la pena (el nudismo) ingresen en la página: http://www.maccsi-tunick.com.ve
En esa página encontrarán la información correspondiente.
martes, diciembre 20, 2005
Los últimos días fueron de orgullo y alegría. Imagínense que mi pana del alma, Iván Pojomovsky se ha convertido en heredero de nuestros ídolos actorales más queridos y ha interpretado a su homónimo Iván (Karamazov)el fin de semana pasado. Con algo de suerte, la vaina se presenta para el público general. 4 escenarios diferentes, una versión excepcional para teatro por Elizabeth Albahaca, quien ya ha puesto a prueba nuestros espíritus y demonios previamente mediante los elencos magistrales del TET. ¡Dios como amo ese grupo! Lástima que no tuve el tiempo para lograr lo que ha logrado Iván, o mejor dicho, la decisión. Pero esta nota no es acerca de mí, no sólo Iván me hizo sentir orgulloso.
Ayer lunes, Carlos Villarino, otro buen amigo, recibió finalmente, luego de tantos contratiempos, lo que le correspondía por ser uno de los ganadores en el renglón de narrativa del Premio Monteavila 2005 a escritores noveles. He estado leyendo su libro de cuentos, Menarquias y otros fluidos, cuyo tiraje aún no ha sido distribuido en su totalidad. Se los recomiendo con toda mi sinceridad, porque no había leído antes a alguien capaz de exponer con tanta claridad y elegancia muchos de los episodios menos elegantes de nuestra existencia: la muerte, la sexualidad, el asco, el dolor... Todo ello elaborado mediante personajes que bien pudieran amanecer a nuestro lado un día, o asesinarnos en una calle.
Finalmente, y no por ello menos importante, Laura Silva, amiga invaluable, ha sacado su primer disco. Es de música venezolana, principalmente valses, a cuatro manos en piano. Si bien no he tenido la gracia de escuchar el disco, puedo asegurar que la calidad de la ejecución, tanto de Laura como de Gabriela da para escuchar la música venezolana con la energía, la delicadeza y el deleite que poc@s pueden dar mediante la música.
Sin más, ¡si así llueve que no escampe!
Ayer lunes, Carlos Villarino, otro buen amigo, recibió finalmente, luego de tantos contratiempos, lo que le correspondía por ser uno de los ganadores en el renglón de narrativa del Premio Monteavila 2005 a escritores noveles. He estado leyendo su libro de cuentos, Menarquias y otros fluidos, cuyo tiraje aún no ha sido distribuido en su totalidad. Se los recomiendo con toda mi sinceridad, porque no había leído antes a alguien capaz de exponer con tanta claridad y elegancia muchos de los episodios menos elegantes de nuestra existencia: la muerte, la sexualidad, el asco, el dolor... Todo ello elaborado mediante personajes que bien pudieran amanecer a nuestro lado un día, o asesinarnos en una calle.
Finalmente, y no por ello menos importante, Laura Silva, amiga invaluable, ha sacado su primer disco. Es de música venezolana, principalmente valses, a cuatro manos en piano. Si bien no he tenido la gracia de escuchar el disco, puedo asegurar que la calidad de la ejecución, tanto de Laura como de Gabriela da para escuchar la música venezolana con la energía, la delicadeza y el deleite que poc@s pueden dar mediante la música.
Sin más, ¡si así llueve que no escampe!
lunes, noviembre 28, 2005
Me miro en el espejo esta noche fría de noviembre y siento que necesito vivir tus sonrisas en cámara lenta.
Necesito mirar con ternura tu rostro, bañarme en tus ojos mientras escuchas mis palabras más recientes, mis pensamientos más frugales. Siento que no puedo saciarme de ti, siento... que la tierra no puede rotar suficiente... que los latidos serán pocos y que nuestras vidas serán tristes destellos vaciados en gemidos de media noche.
Sientate a mi lado gatita, deseo cada suspiro tuyo, cada temblor...
Quiero sentir que ni siquiera el amor es un límite
Necesito mirar con ternura tu rostro, bañarme en tus ojos mientras escuchas mis palabras más recientes, mis pensamientos más frugales. Siento que no puedo saciarme de ti, siento... que la tierra no puede rotar suficiente... que los latidos serán pocos y que nuestras vidas serán tristes destellos vaciados en gemidos de media noche.
Sientate a mi lado gatita, deseo cada suspiro tuyo, cada temblor...
Quiero sentir que ni siquiera el amor es un límite
jueves, noviembre 24, 2005
Una ducha caliente al mediodía de tu cumpleaños. Una lágrima que se escapa dos días antes. Una canción que nunca existió se pierde en el vacío. La confianza una vez alcanzada se derrama entre mis dedos y se pierde.
Hoy veré caras conocidas y extrañaré a otras.
Este año cada victoria fue única, pero las derrotas fueron las mismas de siempre.
Hoy veré caras conocidas y extrañaré a otras.
Este año cada victoria fue única, pero las derrotas fueron las mismas de siempre.
martes, noviembre 22, 2005
Desde hace algún tiempo se me han ido asomando dudas acerca de la pertinencia de la izquierda y la derecha en el mundo político actual. He escuchado a panas que me dicen, luego de haber habitado esos lugares exóticos del primer mundo -véase Berlín, Madrid, París, etc- que a la gente común y corriente le vale mierda si el presidente, el gobernador o el alcalde es un fanático fascista o un loco totalitario de izquierda, lo que les importa son las aceras, los parques, las calles, los hospitales, las escuelas... Desde ese punto de vista, el punto según el cual la política se traduce en infraestructura y servicios, ¿dónde queda la izquierda y la derecha como criterio?
Una de las cosas que se hacen más difíciles de entender para un opositor al gobierno de Chávez es precisamente la falta de practicidad, para la misma gente pobre, de su gestión. No es visible, desde la perspectiva opositora, los beneficios obtenidos por los que estaban más jodidos cuando llegó Chávez, en efecto, la oposición sigue viéndolos jodidos, solo que peor, ahora están engañados. Claro, esa es la perspectiva opositora.
Del lado de los chavistas la vaina es más o menos la misma. Los chavista no pueden entender por qué los escuálidos quieren que se vaya Chávez, no entienden por qué no ven los beneficios y siguen hablando cosas locas y conspirando, tramando, asesinando y engañando.
El peo de este país, es que está lleno de gente mojonera, que se cree sus propios mojones y que no entiende por qué los demás no se los creen.
¿Izquierda? ¿Derecha? No pana, me arreglan mi calle, que estoy cansado de los huecos que me revientan los riñones, me arreglan las aceras pa' caminar sin joderme las rodillas, me dan hospitales para no tener miedo de agarrar una gripe y escuelas para que los chamos vayan y aprendan vainas útiles, no propaganda.
Una de las cosas que se hacen más difíciles de entender para un opositor al gobierno de Chávez es precisamente la falta de practicidad, para la misma gente pobre, de su gestión. No es visible, desde la perspectiva opositora, los beneficios obtenidos por los que estaban más jodidos cuando llegó Chávez, en efecto, la oposición sigue viéndolos jodidos, solo que peor, ahora están engañados. Claro, esa es la perspectiva opositora.
Del lado de los chavistas la vaina es más o menos la misma. Los chavista no pueden entender por qué los escuálidos quieren que se vaya Chávez, no entienden por qué no ven los beneficios y siguen hablando cosas locas y conspirando, tramando, asesinando y engañando.
El peo de este país, es que está lleno de gente mojonera, que se cree sus propios mojones y que no entiende por qué los demás no se los creen.
¿Izquierda? ¿Derecha? No pana, me arreglan mi calle, que estoy cansado de los huecos que me revientan los riñones, me arreglan las aceras pa' caminar sin joderme las rodillas, me dan hospitales para no tener miedo de agarrar una gripe y escuelas para que los chamos vayan y aprendan vainas útiles, no propaganda.
Soy psicólogo, para los efectos un experto. Si bien no soy licenciado aún, de aquí al acto de grado no ganaré ningún conocimiento que me haga radicalmente más calificado, ni siquiera alguna habilidad motora, es simplemente una nueva habilidad social: levantar mi mano derecha con la palma hacia el techo, como quien sostiene una liviana brisa que no quiere dejar caer, señalando con sutileza el respectivo recuadro de papel, encerrado en metal, vidrio y madera que me acredita como psicólogo.
Anoche estuve tomando birras y ron, jugué un dominó y se sintió como si había recuperado algo importante -pues, de bolas, recuperé mi vida- estas vainas de las tesis me hacen sentir como el pendejo que le deja su mujer a su mejor amigo en la canción de Don Omar, o cualquiera de las rancheras o canciones de salsa que hablan de lo mismo. De pana, que hacer una tesis es dejarle tu mujer más querida -tu vida- a alguien. No a tu mejor amigo, ojalá, más bien es alguien como tú, aburrido, aislado, con sobrepeso y mala condición física, ojeroso y destruido. De ser un tipo encantador y afilado en las interacciones, es decir, tu yo pretesis, es ahora este desparpajo social el que te cuida tu vida... Por eso, mi vida es más reggaeton que trip hop
En cierta forma, la música triste latinoamericana, la que en su momento es la más chaborra del mundo, la de los marginales y los basofia, esa es la que conecta con el lado más frívolo -y al mismo tiempo el más pertinente- de nuestra existencia. Una escena de celos en un bar, la rabia por haber sido engañado, la confusión del que engaña, los cuentos de la rumba, el despecho, la venganza, la envidia. Les digo una vaina, a mí me encantan las banditas como RadioHead, Coldplay, Blur, Placebo, Björk... Vainas intensas pues. Pero me perdonan los exquisitos, son los malos de la música los que hablan de pipas, los intensos insisten en que no es una pipa, sino... eso es lo gracioso, solo dicen que no es una pipa.
Anoche estuve tomando birras y ron, jugué un dominó y se sintió como si había recuperado algo importante -pues, de bolas, recuperé mi vida- estas vainas de las tesis me hacen sentir como el pendejo que le deja su mujer a su mejor amigo en la canción de Don Omar, o cualquiera de las rancheras o canciones de salsa que hablan de lo mismo. De pana, que hacer una tesis es dejarle tu mujer más querida -tu vida- a alguien. No a tu mejor amigo, ojalá, más bien es alguien como tú, aburrido, aislado, con sobrepeso y mala condición física, ojeroso y destruido. De ser un tipo encantador y afilado en las interacciones, es decir, tu yo pretesis, es ahora este desparpajo social el que te cuida tu vida... Por eso, mi vida es más reggaeton que trip hop
En cierta forma, la música triste latinoamericana, la que en su momento es la más chaborra del mundo, la de los marginales y los basofia, esa es la que conecta con el lado más frívolo -y al mismo tiempo el más pertinente- de nuestra existencia. Una escena de celos en un bar, la rabia por haber sido engañado, la confusión del que engaña, los cuentos de la rumba, el despecho, la venganza, la envidia. Les digo una vaina, a mí me encantan las banditas como RadioHead, Coldplay, Blur, Placebo, Björk... Vainas intensas pues. Pero me perdonan los exquisitos, son los malos de la música los que hablan de pipas, los intensos insisten en que no es una pipa, sino... eso es lo gracioso, solo dicen que no es una pipa.
lunes, noviembre 21, 2005
Hace algún tiempo me he visto sumido en dimes y diretes académicos respecto a nobles discusiones y rimbombantes dilemas. He leído, sin demasiada seriedad pero si con interés a Foucault, Habermas, Gadamer, y Deleuze, entre otros más. Los leí intercaladamente, mientras leía a Córtazar, Borges y Sábato. Iba por allí, recostándome en los pasillos, leyendo un capítulo de alguno de sus libros -el que me diera la gana- y los que pasaban, muchos de ellos conocidos, me saludaban y me buscaban conversación. Yo lo interpreto como un ejército de salvación por el placer agitado en contra de la peste del aburrimiento. Pero, sinceramente, no leo por aburrimiento, lo hago porque me tripea un mundo.
Nos vemos amigos invisibles -como decía un querido intelectual venezolano, nombre que como sabrán, sirve de génesis al nombre de la banda venezolana de pachanga funk, Los Amigos Invisibles.
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